El té negro es la variedad más conocida y consumida en el mundo occidental. Dentro de las distintas variedades de té, es uno de los más oxidado, el que más teína contiene y el más fuerte en su sabor. Las variedades negras comunes del té incluyen Ceilán, Assam y Darjeeling, considerado por muchos el té negro más fino.El té negro cuenta con una larga historia a sus espaldas. De hecho, fue empleado como moneda de cambio durante mucho tiempo, debido a que no pierde su sabor con el correr del tiempo.
Está elaborado en base a la planta Camellia Sinensis, la nave madre de cualquier variedad de té.
Esta variedad de té tiene cinco propiedades fundamentales:
- Es antioxidante: ayuda a combatir el envejecimiento y también los problemas cardiovasculares.
- Es astringente: es ideal su consumo para combatir la diarrea o la gastritis.
- Es diurético: ayuda a la eliminación de líquidos del organismo (es un buen aliado en las dietas de adelgazamiento).
- Es reconfortante y bajo en calorías: prácticamente no aporta calorías per sí da sensación de saciedad.
- Es estimulante: contiene sustancias activas que actúan sobre el sistema nervioso central. Por tal motivo es bueno para los desayunos.
Entre los beneficios que no están comprobados, pero de los cuales existen indicios de los buenos efectos del té negro, se encuentran los de ayudar a la salud dental, ser anticancerígeno y colaborar para combatir la osteoporosis.
Para obtener una gran infusión de té negro, el agua tiene que se añadida cuando rompa al hervor. Claro está que incidirá directamente en el resultado final también la variedad de té que deseemos emplear. Otro de los puntos importantes, es dejar reposar la infusión por 4 minutos y nunca por menos de 1 minuto. Cuanto más tiempo dejemos el té, más amarga será la preparación final.
